miércoles, febrero 15, 2006

Mi portátil

Saludos

Mi portátil es un gran portátil. Tiene un malogrado cerebro de Intel, un descatalogado y calenturiento P4 Prescott. Para los profanos, la serie Prescott es uno de los mayores fracasos de Intel en su desarrollo de micros. ¿Por qué? Porque tiene un rendimiento inframecánico y además es caro. Pero no sólo eso. Resulta que el pobre inútil es también un calentón de altos vuelos. Apenas enciendes el PC y tu ventilador ya va a tope. Lo dicho, un fracaso.
Por lo demás, es bastante normalillo (mi portátil), incluso destaca con un tarjeta gráfica de calidad: Ati Mobility Radeon 9700, con 128 MB. Es más que suficiente para unas partidillas a Quake 4 o Day of Defeat: Source sin sufrir excesivo lag visual.
Ahora bien, si en un equipo de sobremesa ya se alcanzan altas temperaturas, deberían ver mi portátil. El muy engreído se enciende de pasión a la mínima.
En un principio, cuando estaba recién comprado y flamante, se oía un poquito el disipador. Pero con el tiempo es sonido y el calor desprendido fueron insoportables. Así que el otro día tomé cartas en el asunto. Lo destripé.
Y ¡oh!, sorpresa. ¿Con qué me encontré?
Entre el disipador de cobre y la salida trasera de aire se había creado una comuna de polvo, pelos y pelusilla reacia a abandonar su cálido lar. De muy mala ostia, hablando en plata.

Y para los incrédulos, aquí la prueba del delito:

1 Comentarios:

Blogger LinuxMan dijo...

No has visto nada ...

Checate esta computadora

jueves, febrero 16, 2006 4:18:00 p. m.  

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